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viernes, 10 de mayo de 2024

El conflicto en Israel y Gaza no es una guerra cultural: dejad de dibujarlo como si lo fuera

En la actualidad, cualquier tema de debate parece estar enmarcado en la “guerra cultural”. La objetividad y el razonamiento han dado paso a una polarización extrema, donde las posiciones se toman no en función de argumentos sólidos, sino más bien como si se tratara de un partido de fútbol. La identidad personal y las afiliaciones culturales influyen en la posición que uno debe adoptar.

El Conflicto en Oriente Medio

El conflicto entre Israel y Palestina ha sido especialmente afectado por esta dinámica. Ambos lados buscan adeptos no tanto por sus acciones, estrategias o metas, sino por la identidad que representan. Esto ha llevado a situaciones absurdas, como la creación del movimiento de Transexuales por Palestina o la defensa de la estrategia militar de Israel basada en argumentos como “somos la única democracia en Oriente Medio” o “en Palestina no toleran a los homosexuales”.

La Trampa de las Redes Sociales

Aunque esta polarización parece funcionar en las redes sociales, tiene una debilidad fundamental. Las guerras culturales no se ganan; más bien, perpetúan la división. Los países que se han polarizado de esta manera a menudo terminan con elecciones reñidas cada cuatro años. Los gobiernos resultantes, aunque obtienen una mayoría mínima, excluyen a la otra mitad de la población y generan un gran descontento durante su mandato.

Convencer a la mayoría silenciosa

Recurrir a esta crispación para argumentar a favor de un postulado recuerda el antiguo refrán: “No discutas nunca con un idiota, o acabarán pensando que el idiota eres tú”. La mayoría silenciosa, compuesta por personas que se horrorizan tanto por los eventos del 7 de octubre en Israel como por lo que está ocurriendo en Gaza en la actualidad, observa con incredulidad cómo algunos defienden la actuación de Israel con argumentos superficiales. Por ejemplo, se menciona que “Israel defiende a los transexuales” como si eso justificara cualquier acción en nombre de la democracia liberal. Al mismo tiempo, Hamás, una organización que aterroriza a su propia población y muestra poco respeto por la vida de niños, ancianos y jóvenes, desfila con movimientos LGTBIQ+ en universidades europeas y norteamericanas.

La Búsqueda de la Razón en un Mundo Caótico

A pesar de la locura que parece haberse apoderado del mundo, debemos seguir defendiendo la razón. Israel tiene motivos legítimos para continuar su lucha contra Hamás, comenzando por su deber de proporcionar seguridad a su población. Sin embargo, no es un blanco perfecto y no merece todos los ataques que recibe de aquellos que piensan que están del lado correcto. Israel no es un genocida, no viola el derecho internacional ni ataca indiscriminadamente a la población civil. Aun así, algunas de sus defensas suenan a cliché.

La Responsabilidad Compartida en las Guerras

En las guerras, siempre hay responsabilidad tanto en quien lanza las bombas como en quienes las sufren. Las llamadas de aviso a la población para evacuar, aunque en teoría son válidas, pierden credibilidad cuando la franja de Gaza ha sido devastada y no queda un lugar seguro al que huir. Hamás comparte gran parte de la culpa, pero no podemos ignorar la responsabilidad de quienes toman decisiones militares.

Convencer a los Actores Racionales

La tarea no es convencer a los trolls de Twitter, sino a líderes como Biden, Sunak y Macron. Estos actores racionales conocen la realidad en Israel y Oriente Medio, pero también deben responder ante sus electores. Necesitan argumentos sólidos para justificar su apoyo a Israel. Las imágenes de la masacre del 7 de octubre pueden no ser suficientes para persuadirlos.

El Futuro y la Diplomacia

No es justo comparar la situación de mujeres y gays en el mundo árabe con un hipotético estado palestino. No todos los palestinos son Hamás, y la cultura palestina no es tan radical como la de los Ayatolás. Hace años, era posible imaginar una Palestina libre y liberal, pero los regímenes autoritarios de la región no estaban interesados en esa idea.

La normalización de relaciones entre Israel y países árabes moderados, como Emiratos y Arabia Saudí, es clave para la paz y la prosperidad futura. Hamás e Irán intentaron socavar esos acuerdos con su ataque brutal a Israel. A pesar de todo, los países musulmanes moderados desean que Hamás sea derrotado, pero también deben considerar la opinión pública y evitar un exceso de violencia en Gaza. La diplomacia debe trazar una hoja de ruta para la posguerra, sin un reconocimiento inmediato de dos estados, de momento inviable, pero con un horizonte más positivo, y que se entienda que el objetivo de Israel no es acabar con los palestinos sino  acabar con Hamás y poder avanzar como sociedad sin tener que esconderse cada 10 minutos en los refugios.


domingo, 10 de marzo de 2024

Por qué llamar “holocausto” a lo que está ocurriendo en Gaza es tan falso como lo es ofensivo a los judíos

Nos siguen llegando imágenes horrorosas del campo de guerra, a medida que avanzan las tropas israelíes en su misión de acabar con la organización terrorista Hamás. Que estas imágenes nos afecten es lo que nos hace humanos. No podemos mirar para otro lado al ver el sufrimiento de tantas personas, que han perdido sus casas y medios de subsistencia y que están atrapados, sin poder salir ni hacia Israel, ni siquiera hacia Egipto, país del que, hasta 1967, la franja formaba parte.

Observar este sufrimiento y reaccionar, reclamando a Israel que pare esta guerra, no es antisemita. No recuerdo ninguna guerra en este siglo, en el que hayan intervenido países occidentales, en los que no haya habido una parte importante de la sociedad opuesta a la intervención. Incluso en el caso más reciente la guerra de Ucrania, mucha gente, -ante todo de la izquierda- se opuso y se sigue oponiendo al envío de armamento al país atacado. Una posición que, aunque me parece muy equivocada, es razonable como manifestación de un pacifismo intransigente. Y pedir la paz no es un crimen sino todo lo contrario.

Tampoco podemos negar la existencia de numerosas razones objetivas para criticar al actual gobierno israelí, liderado por Binyamín Netanyahu, por haber contribuido a que lleguemos a esta situación. Sin ir más lejos, solo hay que leer diarios opositores israelíes como el prestigioso Haaretz para ver que estas críticas no llegan exclusivamente de voces extranjeras y para entender que oponerse a esta guerra no es lo mismo que desear el exterminio de los judíos. El primer ministro israelí tiene una responsabilidad clara, por haber fallado a la hora de proteger al país ante un pogromo como el sufrido el 7 de octubre, en el que murieron 1200 personas israelíes y 242 fueron secuestrados, por haber cortejado a la extrema derecha en el país, y por haber sembrado una discordia en la sociedad que permitió al enemigo creer que era un momento oportuno para atacar.

Y es incontestable afirmar que en este momento estamos presenciando una catástrofe humanitaria en Gaza de unas dimensiones difíciles de cifrar, y que tendrá consecuencias a largo plazo para la región y el mundo. Las imágenes nos muestran que el territorio ha sido arrasado por los bombardeos. La población civil carece de casas, suministros básicos, colegios, hospitales… Es un suma y sigue de tragedia y desesperación.

Sin embargo, y más allá de esto, y de todos los adjetivos que se puedan utilizar para describir la situación, hablar de “holocausto”, como veo estos días en redes sociales, es un despropósito y una terrible ofensa, tanto a Israel como país de plenos derechos, como hacia la comunidad judía. Las razones son muchas, e intentaré enumerar aquí algunos de ellos:

Primero intentemos definir a qué nos referimos cuando utilizamos la palabra, “holocausto”. El término se refiere al intento, en gran parte logrado, de Adolf Hitler de exterminar a toda la población judía de la faz de la tierra. Los judíos no suponían ninguna amenaza a nadie. Ni a Alemania, ni a ningún otro país del mundo. Como en tantos otros momentos de la historia, se utilizó a los judíos como chivo expiatorio al que se culpó de todos los males que, en este caso, padecía Alemania en los años 30 del siglo pasado, tras las penurias sufridas por el país como consecuencia de las reparaciones que tuvo que pagar a los países aliados por su derrota en la Primera Guerra Mundial, y posteriormente por el impacto de la Gran Depresión. El exterminio de seis millones de judíos -aproximadamente la mitad de los que vivían en el mundo en aquel tiempo- no se fundamentó en ninguna razón más allá de la ideología trastornada del autor de Mein Kampf.

El padecimiento de los judíos en el Holocausto no fue en absoluto un hecho aislado en la historia. Desde el medievo están documentados numerosos pogromos contra los judíos, que fueron asesinados cruelmente, expulsados de sus países, -como ocurrió en España a manos de la Santa Inquisición-, y señalados como responsables de cosas tan absurdas como haber “matado a Cristo”, muchas veces como represalia por querer recuperar los préstamos que habían dado, de manera perfectamente legítima, a personas de poder. Y la culpa sentida por los alemanes y los europeos tras el final de la II Guerra Final y la creación del Estado de Israel como hogar nacional para los judíos no fue tampoco el punto final. No es baladí que cuando Israel ni siquiera había terminado de contar a los muertos del ataque del 7 de octubre, y no había lanzado un solo misil hacia Gaza, se disparó el número de ataques violentos a judíos en las capitales de gran parte del mundo occidental.

Pero mirando el caso concreto de la respuesta israelí en Gaza, está claro que no hay la más mínima semejanza con el Holocausto del Siglo XX. Documentemos algunos hechos:

1.     Si bien la “justificación” del Holocausto por los nazis se basó en una ficción, las acciones de las Fuerzas de Defensa Israelíes son una represalia por un ataque que tenía como objetivo, como otros que ha habido a lo largo de la segunda mitad del pasado siglo, destruir el estado de Israel. Financiado por Irán, y con aliados como Hizbulá en Líbano o los hutíes de Yemen, este ha sido su objetivo declarado con pelos y señales. La justificación de la reacción se basa, por tanto, en hechos. Se trata de defender a Israel, país en el que hoy por hoy vive el 50% de la población mundial judía, y cuya población va en aumento incluso ahora cuando está bajo amenaza, porque los judíos que vivían fuera de él se sienten en mayor peligro en los países en los que viven, donde aumenta el antisemitismo y los ataques violentos a sus casas y sus negocios.  

2.     Si se compara la respuesta de Israel con otras acciones de represalia por acciones terroristas o bélicas en el último siglo, es perfectamente proporcional. El atentado del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York no supuso una amenaza existencial para Estados Unidos, sin embargo, condujo a la invasión de Afganistán y la guerra de Iraq. Dos conflictos muy cuestionados por la opinión pública internacional, y que no fueron resueltos de manera satisfactoria. Por muy dramáticos que fueran aquellos atentados, el número de víctimas fue 2.996 personas en un país de 331.9 millones. En Israel, no nos olvidemos, murieron 1200 personas de una población de poco más de 9 millones. Ni que decir tiene que la gran mayoría de los judíos del mundo conocían o directa o indirectamente a alguien que fuera vilmente asesinado, violado, secuestrado o las tres cosas juntas, aquel aciago día de 2023. Fue, sin ninguna duda, no solo un crimen atroz sino también una amenaza existencial para el país.

3.      La justificación de acabar con los terroristas de Hamás no solo se fundamenta en los eventos del 7 de octubre. La mera presencia de un vecino que promete acabar con tu existencia, que adoctrina a los niños en sus colegios e institutos en el odio al judío, que lanza misiles diariamente hacia Israel, y que siembra su territorio de un inmenso laberinto de túneles cuya extensión es superior a la suma del metro parisino y el Tube de Londres, para poder esconder sus fuerzas y sus armamentos y entrar en territorio israelí, crea una situación de terror diario en Israel que apenas se ha documentado en medios occidentales. No en vano, más del 23 por cien de los israelíes adultos padecen de trauma postraumático por vivir continuamente bajo las bombas. Se habla poco porque el sistema de defensa israelí es tan eficaz frente a los misiles, -los israelíes, a diferencia de los gazatíes, a los que no les ha faltado dinero en ayudas precisamente, siquiera por parte del Gobierno de Israel-, invierten en su propia defensa-, sin embargo, saber que cada día te vuelves a despertar gracias a un sistema de defensa antiaérea, no es sostenible en el tiempo en ningún país democrático.

4.      Por muy censurable que sean el gobierno de Netanyahu y sus partners de coalición, -y lo son por muchas razones-, la estrategia en Gaza está siendo ejecutada por un gabinete de guerra muy capacitada, tras la formación de un gobierno de concentración, en el que sí, sigue habiendo voces extremistas, pero los que llevan la voz cantante son personas con grandes conocimientos en conflictos y que están cumpliendo con las normas por las que siempre se han regido las fuerzas de defensa del país. Tardaron varios días en iniciar los intensos bombardeos, tiempo en el que maximizaron la presión a las autoridades gazatíes, -dícese Hamás-, para que devolviera los rehenes por la vía pacífica. De hecho, si solo hubiera sido por esto y Hamás hubiera accedido a estas demandas, no estaríamos en la situación en la que estamos ahora. E Israel, cuando bombardea, avisa como ningún otro ejército del mundo a la población civil mediante el lanzamiento de folletos desde el aire y otras medidas que para los que no estamos acostumbrados a la guerra nos pueden sonar a flaco favor, pero que sí marcan una diferencia, como demuestran los datos más contrastados -no los que proporciona Hamás-, que parecen indicar que el número de bajas civiles como proporción del total es muy inferior a las cifras de otros conflictos equiparables.

5.      Ninguna baja civil en Gaza se ha producido de manera intencionada por parte de Israel. Aunque sí, con mucha intención por parte de los terroristas de Hamás, que utilizan a los civiles como escudos en sus túneles y construye “hospitales” cuya utilidad es de todo menos la de atender a enfermos. Llama la atención que un país que muchos medios occidentales definían como una cárcel al aire libre tuviera documentados 32 hospitales para una población de 1 millón. Pues, gran parte de ellos se utilizaban únicamente como base para esconder armamento, como refugio para terroristas y como herramienta de relaciones públicas muy útil para desatar una reacción internacional feroz cada vez que Israel -o el mismo Hamás como en el caso del hospital al-Ahli en cuyo patio cayó un misil de la organización islamista el pasado 17 de octubre- entrase con sus tropas a uno de estos supuestos centros sanitarios.

6.      El principal culpable de la catástrofe es, en definitiva, Hamás, que tiene como objetivo lograr el mayor número de bajas posibles para intentar quitar legitimidad a Israel. Y su estrategia está funcionando, como era de prever desde el principio. Israel está perdiendo apoyo en la comunidad internacional y ha tenido que ceder ante presiones europeas y de Estados Unidos, primero aceptando una tregua el pasado mes de noviembre y ahora mostrando mayor precaución en las últimas semanas del conflicto. Unas medidas que no siempre benefician a la consecución de sus objetivos, y que pueden incluso alargar el conflicto. Israel permite entrar a Gaza toda la ayuda humanitaria que haga falta. Otra cosa es que Hamás no permita que esta ayuda llegue a la población civil. Ahora intentan lanzar la ayuda desde el aire. Desde luego, por buena o mala sea su estrategia, no es la de un país que busca el exterminio de la población de Gaza.

Israel, como cualquier otro país democrático, y más en estos tiempos tan complejos en el orden mundial, tiene sus virtudes y sus defectos. Netanyahu no es un primer ministro que desearía a nadie, y a sus muchos defectos se suma su disposición de pactar con quien haga falta, y si es necesario con el mismo Diablo si con ello puede mantenerse en el poder. En este sentido un poco recuerda a un presidente de Gobierno que tenemos más cerca de nuestra casa, aunque este sea de izquierdas. Gaza está padeciendo una crisis humanitaria terrible, y si Netanyahu hubiera acabado antes con Hamás por otros medios, -como parece que ni él quería-, quizás hoy estaríamos en una situación muy diferente.

Las guerras son siempre horrorosas. No hay humanidad en los conflictos bélicos por mucho que se intente minimizar el sufrimiento. Pero si esta guerra no se librara ahora, es difícil imaginar como estaríamos en unos años, con un Irán nuclear y unas infraestructuras terroristas en Gaza aún más complejas de sortear. El objetivo de este post no es defender o convencer de que una estrategia u otra sea la correcta, o con qué otras tácticas se hubiera podido mitigar más el sufrimiento del pueblo palestino. Los judíos y los árabes tienen que aprender a convivir. Hoy es aún más difícil que nunca imaginar tal escenario, aunque justo los días previos a la masacre de Hamás en el sur de Israel, la aproximación entre Israel y Arabia Saudí parecía vislumbrar tal escenario. Hoy la paz está más lejos que nunca. Y es importante comprender esa realidad. Pero recurrir al lenguaje antisemita y recurrir a la palabra “holocausto” para acusar a Israel en el contexto de la guerra de Gaza es absolutamente intolerable y muestra una gran ignorancia respecto a la situación en Oriente Próximo o el papel de Israel en este conflicto.

lunes, 26 de enero de 2009

Memoria histórica

Un tribunal militar bajo control de la Autoridad Palestina en Hebrón (Cisjordania), ha condenado a muerte por fusilamiento a un antiguo guardia presidencial tras acusarle de colaborar con Israel, según nos informa el Jerusalem Post.

El hombre de 28 años es el octavo palestino en ser condenado a muerte en los últimos meses, de todas formas aún no se ha ejecutado ninguna sentencia. El abogado de la defensa afirmó que el acusado había sido torturado durante su interrogación.

Nos enteramos a través de una noticia en El País que el Papa, Benedicto XVI, ha revocado la excomunión a un obispo que niega el Holocausto, volviendo a abrir las heridas entre la iglesia y la comunidad judía.
David Rosen, presidente del Comité Judío Internacional ha definido esta revocación como "un paso que contamina a toda la Iglesia" si ésta no exige al obispo que retire todo lo que ha dicho sobre el Holocausto. En su opinión, el Vaticano "amenaza el futuro de la histórica reconciliación entre la Iglesia y el pueblo hebreo".

La decisión de Ratzinger viene dos día antes del Día de la Memorial del Holocausto que se conmemorará el martes en toda la Unión Europea. La escritora, Cynthia Ozick, ha dicho a través de una entrevista a Corriere della Sera, y a raíz de la decisión del Gobierno de España de suprimir los actos públicos con motivo de este día, que le parece una decisión correcta, "aunque obviamente por razones muy diversas a las suyas." Según la escritora norteamericana, los países europeos no son dignos de conmemorar el Día de la Memoria porque siguen empeñados en defender a los que cometen la Shoah. Según Ozick, las críticas desproporcionadas hacia Israel por su ofensiva en Gaza, es la manera que tienen los europeos de lavarse las manos de su propia culpa por el Holocausto. Afirma que así pueden preguntar, "¿Cómo nos pueden llamar culpables si ustedes también lo son?"

En The Guardian, Karen Pollock, consejera delegada del Holocaust Education Trust insiste en la necesidad de mantener los esfuerzos educativos en torno a la memoria del Holocausto, y aún más ahora en tiempos de recesión global y ante el riesgo del crecimiento de la extrema derecha.

Aunque no se realicen actos públicos a nivel estatal, sí se conmemorará la memoria del Holocausto en la Asamblea de Madrid, mañana, martes a las 12:30 h con la presencia del embajador de Israel en España, Raphael Schutz; la presidenta de la Asamblea de Madrid, Elvira Rodríguez; el presidente del Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, y el Gran Rabino de España, Moshe Bendahan, entre otros.

El País, en su edición dominical, nos ofrece un amplio reportaje sobre el renacer de la comunidad judía en Berlín, que se ha multiplicado por diez en el mismo número de años. A pesar de este aumento, el antisemitismo es todavía un problema en la capital alemana, como lo es en todas las grandes ciudades europeas, y las medidas de seguridad en las puertas de las sinagogas son extremas. Sólo el segundo cuatrimestre de 2008 se produjeron 266 delitos antisemitas, de ellos, siete con violencia y 60 de propaganda.

martes, 20 de enero de 2009

¿Una cierta apariencia de normalidad?

El mismo día en el que Barack Obama jurará el cargo como Presidente de Estados Unidos, la prensa internacional hace su primer análisis de la devastación de la franja de Gaza tras la retirada de las tropas israelíes. El Washington Post, describe la tranquilidad en la segunda noche de alto de fuego en el territorio palestino, mientras los equipos de rescate luchan para recuperar los cadáveres de las víctimas del conflicto entre Israel y Hamas, entre ellos los de la familia al-Samuni, un clan extendido que fue aniquilado tras ser trasladado a un edificio que posteriormente fue bombardeado por las fuerzas israelíes.

Mientras tanto, al otro lado de la frontera, la mayoría de los alumnos del sur de Israel vuelven hoy a la escuela tras el aparente cese del lanzamiento de cohetes desde Gaza. Un portavoz del municipio de Ashkelon explica al Jerusalem Post que no será una tarea fácil dado que los centros escolares no cuentan con grandes defensas pero que por el momento intentarán volver a la normalidad. Haaretz, por su parte, publica las críticas del político de derechas, Avigdor Lieberman, quien afirma que el ejército israelí no ha cumplido sus objetivos en Gaza y que la ofensiva sólo ha servido para fortalecer el papel de Hamás en Oriente Medio. Según el dirigente, dentro de un año los misiles de Hamás podrán alcanzar la capital, Tel Aviv.

Según La Repubblica, Hamás no ha tardado en volver a amenazar a Israel. Para el grupo terrorista, la muerte de más de 1.300 palestinos no le impide declarar la 'victoria' en el conflicto y en afirmar que se empeñará en su misión destructiva, y aún más si Israel no se retira en el plazo exigido, un proceso que en la práctica se ha acelerado con tal de completarse a tiempo para la ceremonia de Obama. Por otra parte, el diario italiano informa sobre las investigaciones del personal de la ONU que afirma haber localizado trazas del fósforo blanco que supuestamente habrán utilizado las tropas israelís.

En España, el embajador israelí, Raphael Schutz, ha vuelto a cargar contra los políticos españoles, en este caso los del tripartito catalán en las recientes manifestaciones antiisraelíes en las que han aparecido pancartas, lemas y otras manifestaciones antisemitas.

Respecto a la futura situación política en Gaza, el líder palestino, Mahmoud Abbas, ha propuesto un gobierno de coalición entre su agrupación, Al'Fatah y los terroristas de Hamás, según informa Le Figaro.

domingo, 18 de enero de 2009

Llega la tregua, primero por la parte israelí

Esta mañana pasó una de dos cosas, en función del periódico que lees. Según El País, Israel atacó el norte de Gaza apenas seis horas después de declarar una tregua unilateral. En cambio, para los lectores de The Guardian, es Hamas el que sigue lanzando cohetes contra el sur de Israel, algo que no nos debería sorprender porque la organización terrorista en un principio se negó a sumarse a la declaración israelí. Vale la comparación porque ambos son diarios de centro izquierda y bastante críticos con la operación israelí, pero una cosa es ser crítico, y otra es abandonar la razón con tal de defender una posición ideológica e inamovible.

Al líder de Hamás, que no vive ni en en Gaza, ni en Israel, sino en Siria, no le parece, de momento, importar que el conflicto dure un poquito más, porque al fin y al cabo, sólo morirán algunos palestinos, y eso le servirá muy bien como propaganda, y aún más cuando medios como El País y Público siguen ideológicamente empeñados en culpar a Israel incluso de las acciones del que sueña con ser su verdugo.

Haría falta una investigación más profunda sobre las causas de los prejuicios antiisraelíes de una gran parte de la izquierda europea. En el caso de España es aún más preocupante, porque el gran propulsor de la conspiración judeomasónica fue un tal Francisco Franco, pero ahora es la izquierda que busca por debajo de las piedras con tal de demostrar que el mundo está controlado por un ilusivo lobby judío. En Facebook, se han creado grupos, de gente de la izquierda liberal que reivindica la causa de defender la democracia israelí, de todas formas, tienen todavía un escaso seguimiento.

Gian Antonio Stella, de La Repubblica, nos ofrece un interesante análisis del antisemitismo en la izquierda europea. El periodista cita al historiador de la Universidad de Venecia, Gadi Luzzatto Voghera, quien afirma en el libro, "El antisemitismo de la izquierda", que el mito del judío capitalista, rico e usurario entra en el imaginario de cierta parte de la izquierda en la segunda mitad del siglo XVIII y nunca se ha eliminado del todo. Stella cita a Piero Fassino, para afirmar que presentar a Israel como un país agresor, militarista, o incluso 'fascista'-, como ha sido el caso en algunas de las recientes manifestaciones islamoizquierdistas de Madrid-, es tan rídiculo como negarse a reconocer que Israel es una sociedad democrática. Termina citando a Adriano Sofri quien rechaza la ambigüedad de un sector tan grande de la izquierda y a continuación afirma que "no podemos confiar en Europa, y aún menos amarla, si no amamos al Estado de Israel y a su pueblo diverso, valiente, y a la vez asustado. A todo el pueblo, y no sólo a la admirable minoría de pacifistas, de reservistas objetores de conciencia, los que conviven con los árabes israelíes y palestinos, las mujeres que defienden la vida y otro tipo de coraje, los intelectuales que honran la verdad y no la someten al concepto de una nación..."

pd. A punto de publicar este post, veo que Hamas ha anunciado un alto el fuego, con la condición de que Israel salga del territorio dentro de un plazo de una semana. Ya veremos si ahora cooperan para establecer unas condiciones de seguridad que hagan posible una retirada israelí y una paz duradera.

martes, 13 de enero de 2009

Más víctimas, mayores tensiones

La cifra de víctimas en Gaza alcanza los 900 muertos y 4.100 heridos, nos informa el periódico italiano La Repubblica. Mientras tanto aumentan las divisiones en el seno del gobierno israelí respecto al mejor momento para realizar una retirada. Por un lado, el Primer Ministro, Ehud Olmert, sigue rechazando las llamadas de la comunidad internacional a un alto el fuego, y por otro la Vice-Primera Ministra, Tzipi Livni, y el Ministro de Defensa, Ehud Barack, expresan sus dudas respecto a una posible ofensiva por tierra en el corazón de la Ciudad de Gaza. Los medios israelíes, que en los últimos días han demostrado que incluso en tiempos de guerra caben las reflexiones críticas, y en ocasiones muy críticas al desarrollo del conflicto, mantienen la preocupación por la hostilidad de los medios europeos ante las razones esgrimidas por el gobierno hebreo, aunque el Jerusalem Post mantiene la línea dura de que no quedaba alternativa a la ofensiva militar, y que de no haber actuado, la situación sólo hubiera empeorado las perspectivas de un eventual proceso de paz liderado por Barack Obama.

El gobierno israelí ha redoblado sus esfuerzos en la guerra mediática, y ha invitado a Joe el Fontanero-, sí, el mismo Joe de la campaña de John McCain-, a visitar a los pueblos del sur de Israel, para que él mismo vea el sufrimiento de la población israelí por los continuos bombardeos de Hamás. Según Joe, a los medios israelíes lo que les falta es suficiente patriotismo.

Pero en el décimo octavo día del conflicto, la situación cada vez más dramática en la franja de Gaza, las tensiones provocadas no sólo con el mundo árabe sino en las relaciones de Israel y sus aliados europos, así como el rebrote de antisemitismo en Europa y Estados Unidos, dan a pensar que por muy justificada que fuera la reacción inicial de Israel, ya ha llegado el momento de buscar una salida.

El francés, Le Monde, nos informa de la condena del Presidente Nicolas Sarkozy al ataque del domingo con nueve cócteles molotov a una sinagoga parisina, y el italiano, Corriere de la Sera, publica un interesante artículo de Angelo Panebianco en el que analiza los cambios en las esquemas que guiaban a la opinión pública europea en torno a Oriente Medio. Según el periodista, hasta los años 60/70 los europeos más próximos a las ideología soviética se simpatizaban más con la causa palestina, al percibir a Israel como un ejemplo de imperialismo norteamericano. Posteriormente, con la crisis de petróleo, aumentaría la necesidad de llevarse bien con el mundo árabe y perdería terreno la relación con el país hebreo. En cambio, ahora a principios del siglo XXI se incorpora un nuevo elemento al conflicto con el auge del fundamentalismo islámico, de manera que hoy en día las posiciones a favor y en contra de Israel pueden medirse también en base a razonamientos de naturaleza religiosa.

De todas formas, las tensiones no son sólo externas. El Parlamento israelí acaba de prohibir la participación de dos partidos árabes en los próximos comicios después de que un diputado del partido, Pacto Democrático Árabe, arrojara a su colega de la formación centrista, Kadima, las palabras, "¡Tú bebes sangre de los palestinos, eres un racista!"

El jefe de gobierno del grupo terrorista Hamás, Ismail Haniye, ha afirmado, según La Vanguardia, que trabaja en dos frentes, y una es la política. Parece que ha habido progresos en la mediación de Egipto, aunque a día de hoy el final del conflicto sigue pareciendo más lejano que nunca.

lunes, 12 de enero de 2009

Violencia antisemita en Madrid

La respuesta del Gobierno de España a la ofensiva israelí en Gaza tiene dos caras en las ediciones de prensa de hoy, lunes. Según El País, El Ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos inicia una gira por Oriente Medio con el fin de redoblar los esfuerzos para poner fin al conflicto. El Ministro, que además de ser un interlocutor bien valorado por los países árabes-, antes de 2004 era enviado especial de la UE en Oriente Próximo-, es gran amigo del Presidente israelí, Shimon Peres. Durante la visita, Moratinos no tiene la intención de hablar con Hamás, 'al no tratarse de un interlocutor válido'. De todas formas, la visita del jefe de la diplomacia española está ensombrecida por las protestas por parte de la embajada de Israel en España, tras los incidentes violentos, y con claros tintes xenófobos, sucedidos ayer durante una manifestación pro Palestina a la que asistieron numerosos representantes del Partido Socialista, entre otros convocantes.

Durante la manifestación, a la que asistió Pedro Zerolo el Secretario de Movimientos Sociales del PSOE, y que tuvo como lema, 'Paremos el Genocidio en Gaza', se corearon gritos de "asesinos", a favor de una nueva 'intifada', y en defensa de las declaraciones antisemitas del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Así mismo, se tiraron piedras contra la embajada de Israel. Tras la manifestación, la embajada del país hebreo ha emitido un comunicado en el que denuncia «la doble moral y sesgo» de los convocantes y los participantes que «no salieran en el pasado para protestar por la agresión de Hamás, que durante años ha atacado indiscriminadamente con miles de cohetes y misiles a la población civil israelí».

La ola antisemita no se limita a España. Según el Jerusalem Post, varias sinagogas en Chicago fueron atacadas el domingo por grupos violentos que rompieron puertas y ventanas, y realizaron pintadas contra Israel y los judíos.

Mientras tanto, continúa el lanzamiento de cohetes por parte de Hamás contra el sur de Israel. El Jerusalem Post nos informa de las familias de otras zonas del país que han ofrecido a través de Internet alojamiento a algunos habitantes de los pueblos del sur mientras duran los combates. El País, por su parte, publica un amplio reportaje sobre la crisis humanitaria en Gaza.