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viernes, 10 de mayo de 2024

El conflicto en Israel y Gaza no es una guerra cultural: dejad de dibujarlo como si lo fuera

En la actualidad, cualquier tema de debate parece estar enmarcado en la “guerra cultural”. La objetividad y el razonamiento han dado paso a una polarización extrema, donde las posiciones se toman no en función de argumentos sólidos, sino más bien como si se tratara de un partido de fútbol. La identidad personal y las afiliaciones culturales influyen en la posición que uno debe adoptar.

El Conflicto en Oriente Medio

El conflicto entre Israel y Palestina ha sido especialmente afectado por esta dinámica. Ambos lados buscan adeptos no tanto por sus acciones, estrategias o metas, sino por la identidad que representan. Esto ha llevado a situaciones absurdas, como la creación del movimiento de Transexuales por Palestina o la defensa de la estrategia militar de Israel basada en argumentos como “somos la única democracia en Oriente Medio” o “en Palestina no toleran a los homosexuales”.

La Trampa de las Redes Sociales

Aunque esta polarización parece funcionar en las redes sociales, tiene una debilidad fundamental. Las guerras culturales no se ganan; más bien, perpetúan la división. Los países que se han polarizado de esta manera a menudo terminan con elecciones reñidas cada cuatro años. Los gobiernos resultantes, aunque obtienen una mayoría mínima, excluyen a la otra mitad de la población y generan un gran descontento durante su mandato.

Convencer a la mayoría silenciosa

Recurrir a esta crispación para argumentar a favor de un postulado recuerda el antiguo refrán: “No discutas nunca con un idiota, o acabarán pensando que el idiota eres tú”. La mayoría silenciosa, compuesta por personas que se horrorizan tanto por los eventos del 7 de octubre en Israel como por lo que está ocurriendo en Gaza en la actualidad, observa con incredulidad cómo algunos defienden la actuación de Israel con argumentos superficiales. Por ejemplo, se menciona que “Israel defiende a los transexuales” como si eso justificara cualquier acción en nombre de la democracia liberal. Al mismo tiempo, Hamás, una organización que aterroriza a su propia población y muestra poco respeto por la vida de niños, ancianos y jóvenes, desfila con movimientos LGTBIQ+ en universidades europeas y norteamericanas.

La Búsqueda de la Razón en un Mundo Caótico

A pesar de la locura que parece haberse apoderado del mundo, debemos seguir defendiendo la razón. Israel tiene motivos legítimos para continuar su lucha contra Hamás, comenzando por su deber de proporcionar seguridad a su población. Sin embargo, no es un blanco perfecto y no merece todos los ataques que recibe de aquellos que piensan que están del lado correcto. Israel no es un genocida, no viola el derecho internacional ni ataca indiscriminadamente a la población civil. Aun así, algunas de sus defensas suenan a cliché.

La Responsabilidad Compartida en las Guerras

En las guerras, siempre hay responsabilidad tanto en quien lanza las bombas como en quienes las sufren. Las llamadas de aviso a la población para evacuar, aunque en teoría son válidas, pierden credibilidad cuando la franja de Gaza ha sido devastada y no queda un lugar seguro al que huir. Hamás comparte gran parte de la culpa, pero no podemos ignorar la responsabilidad de quienes toman decisiones militares.

Convencer a los Actores Racionales

La tarea no es convencer a los trolls de Twitter, sino a líderes como Biden, Sunak y Macron. Estos actores racionales conocen la realidad en Israel y Oriente Medio, pero también deben responder ante sus electores. Necesitan argumentos sólidos para justificar su apoyo a Israel. Las imágenes de la masacre del 7 de octubre pueden no ser suficientes para persuadirlos.

El Futuro y la Diplomacia

No es justo comparar la situación de mujeres y gays en el mundo árabe con un hipotético estado palestino. No todos los palestinos son Hamás, y la cultura palestina no es tan radical como la de los Ayatolás. Hace años, era posible imaginar una Palestina libre y liberal, pero los regímenes autoritarios de la región no estaban interesados en esa idea.

La normalización de relaciones entre Israel y países árabes moderados, como Emiratos y Arabia Saudí, es clave para la paz y la prosperidad futura. Hamás e Irán intentaron socavar esos acuerdos con su ataque brutal a Israel. A pesar de todo, los países musulmanes moderados desean que Hamás sea derrotado, pero también deben considerar la opinión pública y evitar un exceso de violencia en Gaza. La diplomacia debe trazar una hoja de ruta para la posguerra, sin un reconocimiento inmediato de dos estados, de momento inviable, pero con un horizonte más positivo, y que se entienda que el objetivo de Israel no es acabar con los palestinos sino  acabar con Hamás y poder avanzar como sociedad sin tener que esconderse cada 10 minutos en los refugios.


lunes, 18 de marzo de 2024

¿Está Madrid (o Barcelona) a la altura de Tel Aviv?

En el barrio de Chueca, recoveco liberal madrileño par excellence, hay un restaurante que desde fuera podría ser cualquier otro. Un local moderno y luminoso, con grandes vitrinas que dan a la calle, como tantos otros en esta zona de la capital. Sin embargo, al entrar a pedir mesa uno se da cuenta de que en realidad se encuentra en uno de los pocos restaurantes kosher de la ciudad. Es importante matizar que no es el único, aunque no conozco a ninguno con un ambiente tan juvenil, en el que reza en una pizarra, "Welcome to Tel Aviv", como para recordar que su referente cultural es la vida abierta, diversa, multicultural, tolerante y laica de la ciudad israelí.


Mientras probaba lo que debe ser el mejor hummus de España junto con un plato riquísimo con berenjena, me saltó la pregunta, ¿podría estar Tel Aviv en Madrid?

La pregunta hay que explicarla. Madrid es, sin duda, una ciudad abierta al mundo y tiene la suerte de tener un gobierno autonómico que, aunque falla en algunas áreas, se presenta como un fiel aliado de Israel, a diferencia del gobierno central, que parece jugar a dos bandas para mantener contentos a sus aliados de extrema izquierda. Sin embargo, por motivos históricos, aunque algunos en la extrema derecha lo quieran negar, España es un país con una gran escasez de musulmanes, y de judíos.

España, en general, tiene una deuda histórica con ambas comunidades, al haberlas expulsada el mismo año que se lanzó a colonizar el continente americano. De todas formas, en los últimos años sus gobernantes solo han ofrecido una reparación a los judíos sefardíes, y en muy escasa medida teniendo que los requisitos dejaban fuera a gran parte de los que buscaban atraer.

De la misma forma que se creó el estado de Israel como hogar para los judíos -y también árabes-, ¿podría España ser algún día el Jerusalén de los antecedentes de los sefardíes -así como de los descendientes de los bereberes- que buscan retornar a sus raíces?

Por supuesto, no va a ser así. Plantear la posibilidad es esencialmente retórico. Hoy en día España figura en las estadísticas como uno de los países más antisemitas de Europa, y tampoco se notan muchas ganas -o capacidad- de integrar a una gran población musulmana. Una crítica que es un dardo tanto para la izquierda antisemita como para la derecha islamófoba.

Las curiosidades no acaban allí. La historia de España es la de un país que celebra la "reconquista" de Al Andalus, con la que se logró transformar un país árabe en uno cristiano, y que para ello, obra de los Reyes Católicos, expulsó o obligó a convertir a la población islámica y judía. Hablamos de sucesos que acontecieron hace medio milenio, sin embargo, el legado sigue. Hoy día apenas el 2% de la población profesa una religión no cristiana. En definitiva, Fernando e Isabel tuvieron bastante éxito en su día construyendo un hogar para los cristianos.

Si la España actual es producto de una expulsión violenta, la de Israel es, en cambio, la de unos soñadores que buscaban huir de un mundo que les exterminaba, que fueron comprando tierras de manera completamente legítima, y que acabaron formando su estado bajo un mandato de Naciones Unidas, en tierras que anteriormente fueron colonizadas por los británicos. Solo surgió la violencia cuando todos sus vecinos árabes en su conjunto se lanzaron al ataque con la misión de destruir el nuevo estado.

Salvando las diferencias, pues, resulta algo incoherente la incomprensión por parte de muchos españoles hoy en día al ver como es capaz de prosperar un país judío en tierras que le fueron conquistados muchísimos siglos antes. Porque en España también vivimos en tierras que según la misma lógica, no son nuestras. Y este hecho no pasa desapercibido entre el islamismo radical, que sigue soñando con recuperar Al Andalus, de la misma forma que los de Hamás quieren rebatir a Israel toda la tierra entre el río Jordán y el Mar Mediterráneo.

Me aventuro a sugerir que quizás no quieran que vuelvan los judíos porque saben que les seguirán los musulmanes, y que ese porcentaje del 2% se convierta en algo así como 26%, como actualmente es el caso en Israel. Porque sí, critican a Israel, sin darse cuenta de lo absurdo que es tachar a Israel de anti-islámico cuando, salvando las penurias que ahora sufren los israelíes en el contexto del actual conflicto bélico, es hoy un país mucho más heterogéneo que España. Es este punto no hay comparación. Y si hoy es blanco del terrorismo más radical, también lo podría ser España mañana. Pero eso no es ir contra el Islam. Hay que acabar con Hamás y el actual régimen de Irán para que judíos, musulmanes y cristianos puedan convivir en un pequeño espacio de Oriente Medio.

Y en España no estamos para darles lecciones. En definitiva, nos queda un buen trecho para convertirnos en un país tan abierto y tolerante como hoy lo es Israel, y para merecer en España una ciudad como Tel Aviv.

lunes, 11 de marzo de 2024

Why labelling events in Gaza a "holocaust" is fake news and terribly offensive to Jews

We continue to contemplate horrific images from the battlefield, as Israeli troops advance in their mission to wipe out the Hamas terrorist organization. That these images affect us is what makes us human. We cannot look the other way when we see the suffering of so many people who have lost their homes and livelihoods and who are trapped, unable to escape the strip, either in the direction of Israel or even towards Egypt, a country of which, until 1967, Gaza was a part.

To observe this suffering and to respond by calling on Israel to stop this war is not anti-Semitic. I can’t recall any war this century, in which Western countries have intervened, in which there has not been a significant part of society opposed to the intervention. Even in the most recent case of the war in Ukraine, many, especially on the left, opposed and continue to oppose sending weapons to the victim of Russian aggression. And while such a stance seems to me highly misguided, it is a reasonable manifestation of an intransigent pacifism. And calling for peace is not a crime. Quite the opposite.

Nor can we turn a blind eye to the numerous objective reasons to criticise the current Israeli government, led by Binyamin Netanyahu, for its own contribution to this situation. One needs to go no further than read Israeli opposition newspapers such as the prestigious Haaretz to see that such criticism is not the exclusive preserve of voices from outside Israel and to appreciate that opposing this war is not the same as wishing for the extermination of the Jews. The Israeli prime minister bears a clear responsibility for failing to protect the country from the October 7 pogrom, in which 1,200 Israelis were killed and 242 kidnapped; for courting the far right in the country; and for sowing discord in society thus providing the enemy with a pretext to believe this to be the most suitable time to launch an attack.

Furthermore, we are undeniably witnessing a humanitarian catastrophe in Gaza that is difficult to quantify, and that will have long-term consequences for the region and the world. The images show us that the territory has been razed to the ground. The civilian population lacks houses, basic supplies, schools, hospitals... in an endless succession of tragedy and despair.

However, despite all this horror, and the natural instinct to use language to try to describe the indescribable, talking about a "holocaust", as I see every day on social networks, is not only fake news but also a horrendous offence, both to ordinary Israelis, as rightful citizens of their country, and to the wider Jewish community. The reasons are many, and I will try to enumerate some of them here:

First, let's try to define what we mean when we use the word, "holocaust." The term refers to Adolf Hitler's partially successful attempt to exterminate the entire Jewish population from the face of the earth. The Jews posed no threat to anyone. Not to Germany, nor to any other country in the world. As in so many other moments in history, the Jews were used as a scapegoat, blamed in this case for all the ills suffered by Germany in the 1930s, after the hardships suffered by the country following the Treaty of Versailles.  and later by the impact of the Great Depression. The extermination of six million Jews—about half of those living in the world at the time—was not based on any reason beyond the deranged ideology of the author of Mein Kampf.

The suffering of the Jews in the Holocaust was by no means an isolated event in history. Since the Middle Ages, numerous pogroms have been documented against the Jews, who were cruelly murdered, expelled from their countries, as happened in Spain at the hands of the Inquisition, and accused of absurd blood libels, such as having "killed Christ". Such slurs were often used in retaliation when they sought to recover the loans they had granted, in a perfectly legitimate way,  to people of power. And the guilt felt by Germans and Europeans after the end of World War II and the creation of the State of Israel as the national home for Jews was not the end of it either. It is worth reminding that when Israel had not even finished counting the dead of the October 7 attack, and had not launched a single missile into Gaza, the number of violent attacks on Jews in the capitals of much of the Western world skyrocketed.

When analysing the Israeli response in Gaza, clearly it does not bare even the slightest resemblance to the Nazi Holocaust. Let's document some facts:

1.      While the Nazis' "justification" for the Holocaust was based on fiction, the actions of the Israeli Defence Force are in retaliation for an attack that aimed, like others in the second half of the last century, at destroying the state of Israel. Funded by Iran, and with allies such as Hezbollah in Lebanon or the Houthis in Yemen, this has been its clearly stated goal. The justification for the reaction is therefore based on fact. It is about defending Israel, a country in which 50% of the world's Jewish population lives today, and whose population is increasing even now when it is under threat, because Jews who lived in other parts of the world feel more in danger in the countries in which they live, where anti-Semitism and violent attacks on their homes and businesses are on the rise.

2.      When comparing Israel's response with other retaliatory actions for terrorist or military actions over the last century, it would appear to be perfectly proportional. The September 11 attack in New York did not pose an existential threat to the United States, but it did lead to the invasion of Afghanistan and the Iraq War. These two conflicts were highly questioned by international public opinion, and neither was resolved satisfactorily. As dramatic as those attacks were, the death toll was 2,996 people in a country of 331.9 million. In Israel, lest we forget, 1200 people died out of a population of just over 9 million. The vast majority of the world's Jews knew either directly or indirectly someone who was viciously murdered, raped, kidnapped, or all three together, on that fateful day in 2023. It was, without a doubt, not only a heinous crime but also an existential threat to the country.

3.      The justification for wiping out Hamas terrorists is not only based on the events of October 7. The mere presence of a neighbour who promises to put an end to your existence, who indoctrinates children in their schools and colleges in hatred of the Jews, who launches missiles daily at Israel, and who sows its territory with an immense labyrinth of tunnels whose length is greater than the sum of the Parisian subway and the London Tube,  in order to hide its forces and weapons and enter Israeli territory, creates a situation of daily terror in Israel that has barely been touched upon in the Western media. Unsurprisingly, more than 23 percent of adult Israelis suffer from post-traumatic stress from living continuously amid the Hamas rockets. Little is said about it because the Israeli defence system is so effective against missiles - the Israelis, unlike the Gazans who have no shortage of aid money and have received billions from the Israeli Government itself - invest in their own defence. However, waking every morning in the knowledge that you are still alive thanks to an air defence system is not sustainable over time in any democratic country.

4.      As reprehensible as the Netanyahu government and its coalition partners are, and they are for many reasons, the strategy in Gaza is being executed by a capable war cabinet, following the formation of government of national unity, in which yes, there are extremist voices, but those who call the shots are people with great knowledge of conflicts and who are complying with standards they have always upheld. It took several days for the intense bombardment to begin, during which time they maximized the pressure on the Gazan authorities, -aka Hamas-, to return the hostages peacefully. In fact, it would perhaps have been sufficient for Hamas to accede Hamas to these demands for us to have avoided the situation we are in now. And Israel, when it bombs, warns the civilian population like no other army in the world by dropping leaflets from the air and other measures that, while those so far away from the horrors of war, may not think count for much but which do, in fact, make a difference. Reputable data – in contrast to the figures provided by Hamas.  suggest that the number of civilian casualties as a proportion of the total is considerably lower than the figures for other comparable conflicts.

5.      No civilian casualties in Gaza have been intentionally caused by Israel. Such is not the case, however, of the Hamas terrorists, who use civilians as shields in tunnels, and build "hospitals" whose use is anything but to care for the sick. It is striking that a country that many Western media define as an open-air prison 32 hospitals for a population of 1 million. Well, many of them were used only as a base to hide weapons, as a refuge for terrorists and as a very useful public relations tool to unleash a fierce international reaction every time Israel - or Hamas itself, as in the case of the al-Ahli hospital, in whose courtyard a Hamas missile fell on October 17 - entered one of these supposed health centres with its troops.

6.      The main culprit for the catastrophe is Hamas, which aims to achieve as many casualties as possible to delegitimise Israel. And its strategy is working, as was to be expected from the start. Israel is losing support in the international community and has had to bow to European and U.S. pressure, first agreeing to a truce last November and now showing greater caution in the final weeks of the conflict. These measures do not always aid them in the pursuit of their objectives and could even prolong the conflict. Israel allows all necessary humanitarian aid into Gaza. It is another matter for Hamas not to allow this aid to reach the civilian population. Now they are trying to launch the aid from the air. Of course, as good or bad as it is as a strategy, these are not the kind of tactics you would expect a country seeking to obliterate the population of Gaza.

Israel, like any other democratic country, and even more so given the current state of the world, has its virtues and its defects. Netanyahu is not a prime minister I would even wish on my worst enemy, and his many shortcomings are compounded by his willingness to make deals with whomever it takes, and if necessary, with the Devil himself, as a means of staying in power. In this sense, he is somewhat reminiscent of a prime minister that we have closer to home, even if the latter is from the left. Gaza is suffering from a terrible humanitarian crisis, and if Netanyahu had done away with Hamas earlier by other means, perhaps we would be in a very different situation today.

Wars are always horrific. There is no humanity in war, no matter how much one tries to minimise the suffering. However, if this war were not fought now, it is hard to imagine where we would be a few years down the line, with a nuclear Iran and terrorist infrastructures in Gaza even more complex to navigate. The aim of this post is not to defend or convince anyone that one strategy or another is the right one, or what other tactics could have mitigated the suffering of the Palestinian people the most. Jews and Arabs need to learn to live together. Today it is even more difficult than ever to imagine such a result, although just in the days leading up to the Hamas massacre in southern Israel, the rapprochement between Israel and Saudi Arabia seemed to offer a glimpse of such a scenario. Today, peace is farther away than ever. It’s important to understand that reality. But resorting to anti-Semitic language and to weaponise the word "holocaust" against Israel and the Jews in the context of the Gaza war is intolerable and shows an unbearable level of ignorance of the situation in the Middle East and Israel's role in the conflict.

domingo, 10 de marzo de 2024

Por qué llamar “holocausto” a lo que está ocurriendo en Gaza es tan falso como lo es ofensivo a los judíos

Nos siguen llegando imágenes horrorosas del campo de guerra, a medida que avanzan las tropas israelíes en su misión de acabar con la organización terrorista Hamás. Que estas imágenes nos afecten es lo que nos hace humanos. No podemos mirar para otro lado al ver el sufrimiento de tantas personas, que han perdido sus casas y medios de subsistencia y que están atrapados, sin poder salir ni hacia Israel, ni siquiera hacia Egipto, país del que, hasta 1967, la franja formaba parte.

Observar este sufrimiento y reaccionar, reclamando a Israel que pare esta guerra, no es antisemita. No recuerdo ninguna guerra en este siglo, en el que hayan intervenido países occidentales, en los que no haya habido una parte importante de la sociedad opuesta a la intervención. Incluso en el caso más reciente la guerra de Ucrania, mucha gente, -ante todo de la izquierda- se opuso y se sigue oponiendo al envío de armamento al país atacado. Una posición que, aunque me parece muy equivocada, es razonable como manifestación de un pacifismo intransigente. Y pedir la paz no es un crimen sino todo lo contrario.

Tampoco podemos negar la existencia de numerosas razones objetivas para criticar al actual gobierno israelí, liderado por Binyamín Netanyahu, por haber contribuido a que lleguemos a esta situación. Sin ir más lejos, solo hay que leer diarios opositores israelíes como el prestigioso Haaretz para ver que estas críticas no llegan exclusivamente de voces extranjeras y para entender que oponerse a esta guerra no es lo mismo que desear el exterminio de los judíos. El primer ministro israelí tiene una responsabilidad clara, por haber fallado a la hora de proteger al país ante un pogromo como el sufrido el 7 de octubre, en el que murieron 1200 personas israelíes y 242 fueron secuestrados, por haber cortejado a la extrema derecha en el país, y por haber sembrado una discordia en la sociedad que permitió al enemigo creer que era un momento oportuno para atacar.

Y es incontestable afirmar que en este momento estamos presenciando una catástrofe humanitaria en Gaza de unas dimensiones difíciles de cifrar, y que tendrá consecuencias a largo plazo para la región y el mundo. Las imágenes nos muestran que el territorio ha sido arrasado por los bombardeos. La población civil carece de casas, suministros básicos, colegios, hospitales… Es un suma y sigue de tragedia y desesperación.

Sin embargo, y más allá de esto, y de todos los adjetivos que se puedan utilizar para describir la situación, hablar de “holocausto”, como veo estos días en redes sociales, es un despropósito y una terrible ofensa, tanto a Israel como país de plenos derechos, como hacia la comunidad judía. Las razones son muchas, e intentaré enumerar aquí algunos de ellos:

Primero intentemos definir a qué nos referimos cuando utilizamos la palabra, “holocausto”. El término se refiere al intento, en gran parte logrado, de Adolf Hitler de exterminar a toda la población judía de la faz de la tierra. Los judíos no suponían ninguna amenaza a nadie. Ni a Alemania, ni a ningún otro país del mundo. Como en tantos otros momentos de la historia, se utilizó a los judíos como chivo expiatorio al que se culpó de todos los males que, en este caso, padecía Alemania en los años 30 del siglo pasado, tras las penurias sufridas por el país como consecuencia de las reparaciones que tuvo que pagar a los países aliados por su derrota en la Primera Guerra Mundial, y posteriormente por el impacto de la Gran Depresión. El exterminio de seis millones de judíos -aproximadamente la mitad de los que vivían en el mundo en aquel tiempo- no se fundamentó en ninguna razón más allá de la ideología trastornada del autor de Mein Kampf.

El padecimiento de los judíos en el Holocausto no fue en absoluto un hecho aislado en la historia. Desde el medievo están documentados numerosos pogromos contra los judíos, que fueron asesinados cruelmente, expulsados de sus países, -como ocurrió en España a manos de la Santa Inquisición-, y señalados como responsables de cosas tan absurdas como haber “matado a Cristo”, muchas veces como represalia por querer recuperar los préstamos que habían dado, de manera perfectamente legítima, a personas de poder. Y la culpa sentida por los alemanes y los europeos tras el final de la II Guerra Final y la creación del Estado de Israel como hogar nacional para los judíos no fue tampoco el punto final. No es baladí que cuando Israel ni siquiera había terminado de contar a los muertos del ataque del 7 de octubre, y no había lanzado un solo misil hacia Gaza, se disparó el número de ataques violentos a judíos en las capitales de gran parte del mundo occidental.

Pero mirando el caso concreto de la respuesta israelí en Gaza, está claro que no hay la más mínima semejanza con el Holocausto del Siglo XX. Documentemos algunos hechos:

1.     Si bien la “justificación” del Holocausto por los nazis se basó en una ficción, las acciones de las Fuerzas de Defensa Israelíes son una represalia por un ataque que tenía como objetivo, como otros que ha habido a lo largo de la segunda mitad del pasado siglo, destruir el estado de Israel. Financiado por Irán, y con aliados como Hizbulá en Líbano o los hutíes de Yemen, este ha sido su objetivo declarado con pelos y señales. La justificación de la reacción se basa, por tanto, en hechos. Se trata de defender a Israel, país en el que hoy por hoy vive el 50% de la población mundial judía, y cuya población va en aumento incluso ahora cuando está bajo amenaza, porque los judíos que vivían fuera de él se sienten en mayor peligro en los países en los que viven, donde aumenta el antisemitismo y los ataques violentos a sus casas y sus negocios.  

2.     Si se compara la respuesta de Israel con otras acciones de represalia por acciones terroristas o bélicas en el último siglo, es perfectamente proporcional. El atentado del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York no supuso una amenaza existencial para Estados Unidos, sin embargo, condujo a la invasión de Afganistán y la guerra de Iraq. Dos conflictos muy cuestionados por la opinión pública internacional, y que no fueron resueltos de manera satisfactoria. Por muy dramáticos que fueran aquellos atentados, el número de víctimas fue 2.996 personas en un país de 331.9 millones. En Israel, no nos olvidemos, murieron 1200 personas de una población de poco más de 9 millones. Ni que decir tiene que la gran mayoría de los judíos del mundo conocían o directa o indirectamente a alguien que fuera vilmente asesinado, violado, secuestrado o las tres cosas juntas, aquel aciago día de 2023. Fue, sin ninguna duda, no solo un crimen atroz sino también una amenaza existencial para el país.

3.      La justificación de acabar con los terroristas de Hamás no solo se fundamenta en los eventos del 7 de octubre. La mera presencia de un vecino que promete acabar con tu existencia, que adoctrina a los niños en sus colegios e institutos en el odio al judío, que lanza misiles diariamente hacia Israel, y que siembra su territorio de un inmenso laberinto de túneles cuya extensión es superior a la suma del metro parisino y el Tube de Londres, para poder esconder sus fuerzas y sus armamentos y entrar en territorio israelí, crea una situación de terror diario en Israel que apenas se ha documentado en medios occidentales. No en vano, más del 23 por cien de los israelíes adultos padecen de trauma postraumático por vivir continuamente bajo las bombas. Se habla poco porque el sistema de defensa israelí es tan eficaz frente a los misiles, -los israelíes, a diferencia de los gazatíes, a los que no les ha faltado dinero en ayudas precisamente, siquiera por parte del Gobierno de Israel-, invierten en su propia defensa-, sin embargo, saber que cada día te vuelves a despertar gracias a un sistema de defensa antiaérea, no es sostenible en el tiempo en ningún país democrático.

4.      Por muy censurable que sean el gobierno de Netanyahu y sus partners de coalición, -y lo son por muchas razones-, la estrategia en Gaza está siendo ejecutada por un gabinete de guerra muy capacitada, tras la formación de un gobierno de concentración, en el que sí, sigue habiendo voces extremistas, pero los que llevan la voz cantante son personas con grandes conocimientos en conflictos y que están cumpliendo con las normas por las que siempre se han regido las fuerzas de defensa del país. Tardaron varios días en iniciar los intensos bombardeos, tiempo en el que maximizaron la presión a las autoridades gazatíes, -dícese Hamás-, para que devolviera los rehenes por la vía pacífica. De hecho, si solo hubiera sido por esto y Hamás hubiera accedido a estas demandas, no estaríamos en la situación en la que estamos ahora. E Israel, cuando bombardea, avisa como ningún otro ejército del mundo a la población civil mediante el lanzamiento de folletos desde el aire y otras medidas que para los que no estamos acostumbrados a la guerra nos pueden sonar a flaco favor, pero que sí marcan una diferencia, como demuestran los datos más contrastados -no los que proporciona Hamás-, que parecen indicar que el número de bajas civiles como proporción del total es muy inferior a las cifras de otros conflictos equiparables.

5.      Ninguna baja civil en Gaza se ha producido de manera intencionada por parte de Israel. Aunque sí, con mucha intención por parte de los terroristas de Hamás, que utilizan a los civiles como escudos en sus túneles y construye “hospitales” cuya utilidad es de todo menos la de atender a enfermos. Llama la atención que un país que muchos medios occidentales definían como una cárcel al aire libre tuviera documentados 32 hospitales para una población de 1 millón. Pues, gran parte de ellos se utilizaban únicamente como base para esconder armamento, como refugio para terroristas y como herramienta de relaciones públicas muy útil para desatar una reacción internacional feroz cada vez que Israel -o el mismo Hamás como en el caso del hospital al-Ahli en cuyo patio cayó un misil de la organización islamista el pasado 17 de octubre- entrase con sus tropas a uno de estos supuestos centros sanitarios.

6.      El principal culpable de la catástrofe es, en definitiva, Hamás, que tiene como objetivo lograr el mayor número de bajas posibles para intentar quitar legitimidad a Israel. Y su estrategia está funcionando, como era de prever desde el principio. Israel está perdiendo apoyo en la comunidad internacional y ha tenido que ceder ante presiones europeas y de Estados Unidos, primero aceptando una tregua el pasado mes de noviembre y ahora mostrando mayor precaución en las últimas semanas del conflicto. Unas medidas que no siempre benefician a la consecución de sus objetivos, y que pueden incluso alargar el conflicto. Israel permite entrar a Gaza toda la ayuda humanitaria que haga falta. Otra cosa es que Hamás no permita que esta ayuda llegue a la población civil. Ahora intentan lanzar la ayuda desde el aire. Desde luego, por buena o mala sea su estrategia, no es la de un país que busca el exterminio de la población de Gaza.

Israel, como cualquier otro país democrático, y más en estos tiempos tan complejos en el orden mundial, tiene sus virtudes y sus defectos. Netanyahu no es un primer ministro que desearía a nadie, y a sus muchos defectos se suma su disposición de pactar con quien haga falta, y si es necesario con el mismo Diablo si con ello puede mantenerse en el poder. En este sentido un poco recuerda a un presidente de Gobierno que tenemos más cerca de nuestra casa, aunque este sea de izquierdas. Gaza está padeciendo una crisis humanitaria terrible, y si Netanyahu hubiera acabado antes con Hamás por otros medios, -como parece que ni él quería-, quizás hoy estaríamos en una situación muy diferente.

Las guerras son siempre horrorosas. No hay humanidad en los conflictos bélicos por mucho que se intente minimizar el sufrimiento. Pero si esta guerra no se librara ahora, es difícil imaginar como estaríamos en unos años, con un Irán nuclear y unas infraestructuras terroristas en Gaza aún más complejas de sortear. El objetivo de este post no es defender o convencer de que una estrategia u otra sea la correcta, o con qué otras tácticas se hubiera podido mitigar más el sufrimiento del pueblo palestino. Los judíos y los árabes tienen que aprender a convivir. Hoy es aún más difícil que nunca imaginar tal escenario, aunque justo los días previos a la masacre de Hamás en el sur de Israel, la aproximación entre Israel y Arabia Saudí parecía vislumbrar tal escenario. Hoy la paz está más lejos que nunca. Y es importante comprender esa realidad. Pero recurrir al lenguaje antisemita y recurrir a la palabra “holocausto” para acusar a Israel en el contexto de la guerra de Gaza es absolutamente intolerable y muestra una gran ignorancia respecto a la situación en Oriente Próximo o el papel de Israel en este conflicto.

viernes, 6 de febrero de 2009

Ataques antisemitas a un centro de salud mental holandés

Desde el inicio de la Operación Plomo Sólido del ejército israelí en Gaza, ha aumentado de forma dramática el número de incidentes violentos contra la comunidad judía en Holanda, informa Haaretz. Desde el 27 de diciembre se han registrado seis incidentes violentos contra instituciones judías, el último, y quizás el más grave, el jueves, cuando un grupo de atacantes desconocidos disparó dos balas contra un centro de salud mental gestionado por la comunidad judía de Ámsterdam.

En una mañana en la que la organización terrorista, Hamás, ha lanzado otro cohete contra la población israelí de Shaar Ha Negev, según informa una fuente de la herramienta de 'microblogging', 'Twitter', también leemos la noticia de que las fuerzas israelíes han abordado un barco libanés que llevaba ayuda humanitaria a Gaza, como medida asociada al bloqueo del territorio palestino. Según El País, los israelíes habrán pedido que el barco cambie de rumbo hacia Egipto, de todas formas, posteriormente intentó regresar hacia Gaza desde aguas egipcias, momento en el cual fue interceptado y abordado. Los israelíes arrestaron 10 activistas y periodistas libaneses, todos los cuales ya han sido liberados.

Mientras tanto, el representante especial por la infancia de Naciones Unidas, Radhika Coomaraswamy, ha asegurado que la ONU está preparada para investigar la utilización de niños palestinos como escudos humanos durante la ofensiva israelí en Gaza. "Es todavía muy difícil demostrar que esto es exactamente lo que pasó, y sigue siendo necesario realizar una investigación completa... de todas formas, no negamos que haya ocurrido. Es perfectamente posible que Hamás haya utilizado a los civiles como escudos humanos", afirmá Coomaraswamy.

jueves, 5 de febrero de 2009

Merkel carga contra el Vaticano

La canciller alemana, Angela Merkel, ha pedido al papa, Benedicto XVI que rechace con contundencia la negación del holocausto tras la decisión de rehabilitar al obispo británico, Richard Williamson.

La exigencia de Merkel llega en el contexto de creciente indignación entre los líderes católicos alemanes respecto a la decisión de revocar la excomunión al obispo británico que había puesto en duda el exterminio de 6 millones de judíos en las cámaras de gas nazis. La canciller afirma que "no cree" que el Vaticano haya aclarado suficientemente su posición sobre el holocausto.

La policía de Estocolmo ha arrestado a dos hombres responsables de tirar un zapato y dos libros al embajador israelí en Suecia mientras éste ofrecía un discurso. Según medios suecos, Benny Dagan daba una ponencia ayer por la tarde sobre las próximas elecciones en Israel, cuando se lanzaron los proyectiles desde la audiencia de 50 personas.

Mientras tanto, y respecto al conflicto en Gaza, las organizaciones de derechos humanos han afirmado que no es necesario investigar a Hamás por crímenes de guerra porque el lanzamiento de cohetes sobre poblaciones civiles israelíes constituye tan claramente un crimen de guerra, que no se requiere ninguna investigación. En cambio, consideran que la ofensiva israelí ha sido más compleja, por lo tanto, es necesaria una investigación más extensa. Sarit Micha'eli de la organización B'tselem afirma que el objetivo expresado por Israel es el de proteger a los civiles y no atacarlos, por lo tanto, se requiere una investigación más profunda para poder distinguir los daños colaterales de los auténticos crímenes de guerra.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Clinton: "Hamás debe reconocer el estado de Israel"

La Secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, ha afirmado ayer que Hamás debe renunciar a la violencia, reconocer el estado de Israel, y respetar los anteriores acuerdos de paz como condición para entrar en negociaciones con la mediación de Estados Unidos para buscar un final al conflicto en Oriente Medio.

"No somos capaces de adivinar el futuro para saber si o no habrá cambios por parte de Hamás que cumplan nuestras condiciones, de todas formas, está claro que eso sería un buen camino a seguir", concluyó Clinton. Por otra parte, ha declarado que Estados Unidos tiene la intención de ayudar a crear un estado palestino independiente y viable tanto en Gaza como en Cisjordania.

Israel ha vuelto a responder el martes al lanzamiento de cohetes de Hamás, esta vez contra el pueblo de Ashkelon en el sur de Israel, y ha bombardeado la zona de Rafah, cercana a la frontera de Gaza con Egipto.

Irán ha colocado en órbita su primer satélite de fabricación propia, hecho que preocupa "mucho" Estados Unidos, según ha afirmado Robert Wood, un portavoz del Departamento de Estado norteamericano.

Estados Unidos, según dijo Wood en una rueda de prensa, considera que "desarrollar un vehículo de lanzamiento espacial capaz de poner en órbita un satélite podría posiblemente llevar al desarrollo de un sistema de misiles balísticos".

El líder de Hamás, Khaled Meshal, mientras tanto, ha dado las gracias a Irán por diversos tipos de asistencia, aunque evitó hacer mención al tipo de ayuda militar de la que Israel acusa a Irán de proporcionar al movimiento islamista que controla la franja de Gaza.

Meshal, que vive en exilio en Siria, hizo las declaraciones durante un mitin en la Universidad de Teherán en el que miles de simpatizantes levantaron el puño, y gritaron consignas contra Estados Unidos e Israel, e a favor de la ejecución del presidente egipcio, Hosni Mubarak.

martes, 3 de febrero de 2009

Chavez niega su responsabilidad por los ataques a la sinagoga de Caracas

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha condenado el ataque a la sinagoga más antigua de Caracas sucedido el pasado viernes, en el que fueron destruidos varios artículos religiosos y se realizaron pintadas en las paredes. Según Chávez, el ataque habrá sido realizado por opositores políticos, sin embargo, no se dispersan los rumores según los cuales el gobierno estaría directamente implicado.

Por su parte, el presidente de Israel, Simon Peres, ha afirmado que la opinión público mundial tuvo una impresión equivocada sobre la ofensiva israelí en Gaza. Según Peres, el tratamiento informativo fue una mezcla de una falsa imagen televisada y una tendencia de buscar lo peor. El presidente sugiere que en los próximos años hará falta tanto una continuación de la ofensiva militar contra Hamas, y el progreso en las negociaciones con los palestinos de Al Fatah.

Mientras tanto, prosiguen las negociaciones internacionales para buscar una solución diplomática al conflicto. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, se ha reunido el lunes con el mediador norteamericano, George Mitchell y con el presidente de la autoridad palestina, Mahmoud Abbas. Así mismo, una delegación de Hamás se ha reunido con oficiales egipcios para buscar un acuerdo sobre un alto el fuego más permanente en Gaza. De todas formas, sigue el lanzamiento de cohetes del grupo terrorista al sur de Israel, a los que responde el ejército israelí con bombardeos contra objetivos estratégicos en Gaza.

Según La Vanguardia, el Ministro del Interior del gobierno de facto de Hamás ha reconocido que durante la ofensiva militar israelí, la organización palestina 'liquidó a los que fueron encontrados culpables de apuñalar por la espalda a la resistencia".

lunes, 2 de febrero de 2009

Los israelíes piden mayor dureza ante Hamás

Hamás ha vuelto a atacar este domingo al sur de Israel con dos cohetes y varios morteros . El resultado ha sido dos heridos por el lado israelí y la respuesta del Primer Ministro, Ehud Olmert, quien ha asegurado que su gobierno responderá con dureza.

Continua la campaña electoral en Israel, y el partido conservador, Likud, sigue ganando popularidad tras un conflicto en el que los líderes del partido oficialista, Kadima, han jugado su prestigio pero no han logrado convencer a la opinión pública de que sean los que mejor defenderán la seguridad del país. Según el editorial del Jerusalem Post, los votantes ya no se fían de Kadima como interlocutor fiable en las negociaciones con la autoridad palestina de Mahmoud Abbas. Según este editorial, Kadima estaría ya dispuesto a transferir a los palestinos diversas poblaciones al este, norte y sur de Jerusalén, y de entregar varios sitios sagrados a la custodia internacional, incluyendo el Muro de Lamentaciones y el Monte del Templo.

Según el Washington Post, sigue el debate sobre si Olmert paró la ofensiva a Gaza demasiado pronto. Esa es la opinión del candidato de Likud, Benyamin Netanyahu, que promete terminar el trabajo si gana las elecciones en marzo con el fin de eliminar completamente la base de terror que Irán ha establecido en la franja.

Haaretz informa sobre las declaraciones del embajador de Israel en Australia ante una audiencia de la comunidad judía de Sidney, en la que afirmó que la operación en Gaza sólo se trataba de la antesala al desafío que supone la carrera nuclear de Irán, y una prueba de la voluntad de Israel de actuar de forma decisiva frente a cualquier amenaza externa.

Efraim Inbar escribe un artículo en el Jerusalem Post en el que critica el trabajo internacional de reconstrucción en Gaza ya que transmite la señal equivocada a los palestinos de que su administración puede cometer errores graves, y que la comunidad internacional siempre estará dispuesta a rescatarlos. El periodista sugiere que en cualquier caso, gran parte del dinero que se invierta se perderá en corrupción, y que hubiera sido más sensato apoyar a la Autoridad Palestina de Mahmoud Abbas como ejemplo de lo que se puede conseguir si se deja de atacar a Israel.

viernes, 30 de enero de 2009

El 'universo' español no incluye a España

Hoy acapara los titulares de la prensa nacional e internacional la decisión de un juez de la Audiencia Nacional de investigar al ex ministro de defensa israelí por 'crímenes de guerra'.

Como era de esperar, la prensa y los blogs israelíes han reaccionado con indignación ante la acción 'política'y 'mediática' de un juez español, que podía haber elegido tantas causas, por ejemplo contra el terrorismo de Hamas, o contra los genocidios o abusos de derechos humanos en tantos países del mundo, de presentar a una querella solicitada por una ONG europea, el Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR) contra un cargo público en un país democrático. Según Gerald Steinberg del Jerusalem Post, el PCHR es una de las principales organizaciones que buscan aprovechar las tácticas legales y de boicot a productos israelíes para tachar a Israel como estado de 'apartheid' y para legitimar el terrorismo.

Según, Haaretz, la querella no es ninguna sorpresa, teniendo en cuenta que numerosos países admiten el principio de 'justicia universal', entre ellos Israel, aunque en la mayoría de los casos se aplica al terrorismo o a casos de genocidio y no a las decisiones de estados soberanos que se defienden ante amenazas exteriores.

El blog, La Bella Ahora, se pregunta por qué la justicia española tiene que adoptar una visión tan parcial, presentando una querella contra un país que se defiende, cuando nunca ha hecho nada parecido contra 'las legiones de hombres bomba que ha enviado Hamas a reventarse en autobuses, cafeterías, colegios...' En Fresno Zionism, se critica que la Audiencia Nacional ni siquiera haya dado tiempo a las autoridades israelíes a presentar los documentos que habían solicitado en enero acerca del caso antes de publicar su decisión.

Parece que en España un juicio por maltrato, o por desahuciar a un okupa, puede durar hasta 3 años, pero cuando se trata de juzgar a Israel el caso se resuelve en semanas con mucha parafernalia y cobertura mediática.

jueves, 29 de enero de 2009

Hamas vuelve a romper el alto el fuego

Hamas ha vuelto a romper el alto el fuego en Gaza. Si ayer fue mediante una bomba que acabó con la vida de un soldado israelí, hoy la organización terrorista ha reanudado los ataques con cohetes Qassam al sur de Israel. En ambos casos Israel ha respondido con fuerza, en esta ocasión por medio de un ataque aéreo a una fábrica de armas en la zona de Rafah.

El ex senador norteamericano, George Mitchell, se ha reunido el miércoles con el Primer Ministro israelí, Ehud Olmert, para buscar una forma de reactivar el proceso de paz, de todas formas, en esta primera reunión no se han notado avances. Olmert se ha comprometido a mantener abierta la frontera entre Israel y Gaza para el suministro de ayuda humanitaria, sin embargo, condiciona un apertura total y permanente al regreso del soldado, Gilad Shalit, secuestrado por Hamas en Gaza. La organización terrorista insiste que la negociación respecto a este soldado debe realizarse de forma aislada.

Según informa Le Figaro, el Ministro de Exteriores francés ha convocado al embajador israelí al Quai d'Orsay tras un incidente diplomático en el que el cónsul general francés fue retenido durante 6 horas en la frontera con Gaza previo a una visita en la que tenía previsto analizar el progreso de los proyectos humanitarios liderados por el país galo. Es la primera vez que se convoca al embajador israelí al Ministerio de Exteriores francés tras un incidente de este tipo.

martes, 27 de enero de 2009

Las verdaderas cifras del terrorismo de Hamas

El presidente israelí, Shimon Peres, ha cargado contra los que acusan a Israel de desproporción en su ofensiva en Gaza. Nos ofrece los siguientes datos:

- 5,792 cohetes Qassam y 4,411 morteros fueron lanzados contra Israel por terroristas de Hamas desde 2000, la gran mayoría en los últimos dos años.
- En los últimos años 843 civiles y 325 soldados israelíes han muerto como consecuencia del terrorismo. Un total de 1.167 fatalidades.
- 42.327 camiones israelíes han transportado ayuda humanitaria al territorio palestino.

El presidente afirma que todavía no ha perdido la esperanza de alcanzar la paz, de todas formas, de momento no ve ninguna alternativa a la lucha contra el terrorismo.

Según el Washington Post,, Barack Obama ha ofrecido una entrevista al canal árabe, Al Arabiya, en la que ve con optimismo la posibilidad de un acuerdo de paz entre Israel y los palestinos de todas formas advierte que requiere mucho tiempo, y un cambio de mentalidad respecto a las posibles soluciones. La entrevista supone un cambio de tono respecto a la política de Bush. Reitera que Israel es un importante aliado de Estados Unidos y que su seguridad es fundamental, de todas formas, también afirma que trabajará de manera activa y agresiva para conseguir una paz duradera y que su país está "preparado para iniciar una nueva relación con el mundo musulmán basada en el respeto y el interés mutuo."

miércoles, 21 de enero de 2009

Una nueva era de cambio y esperanza

Estados Unidos tiene nuevo Presidente y todo el mundo queda a la espera de sus primeras decisiones tanto en lo económico como en política exterior. El Jerusalem Post se muestra optimista. Por un lado su editorial señala el temor de algunos de que su apoyo a Israel sea más condicional que el de la administración de George Bush, pero por otro, de todas formas, también recuerda a sus lectores que la relación con Bush tampoco ha sido tan positiva como algunos le gustaría sugerir. Según Haaretz, Israel puede tener la seguridad de que Obama apoyará al estado judío en su esfuerzo de defender sus fronteras y en buscar que sus vecinos reconozcan, por fin, el estado de Israel.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon visitó ayer a la franja de Gaza para ver él mismo la situación sobre el terreno, y expresó su espanto por los destrozos en la sede de la organización en la capital del territorio.

El Washington Post, comenta el debate sobre quién se encargará a administrar la franja en este nuevo periodo. Israel ha asegurado que bloqueará la entrada de ayuda humanitaria a Gaza si sólo beneficiará a Hamás. La Unión Europea y los estados árabes tampoco quieren relacionarse con la organización terrorista, según informa el Post.

Corriere de la Sera relata la última fase del repliegue de las tropas israelíes, que según se ha informado esta mañana la Cadena Ser, ya está completo.

El País ofrece un resumen del debate que tuvo lugar ayer en Madrid entre el embajador israelí, Raphael Schutz, y el representante de la autoridad palestina, Musa Amer Odé, convocado por el Foro Nueva Economía.

martes, 20 de enero de 2009

¿Una cierta apariencia de normalidad?

El mismo día en el que Barack Obama jurará el cargo como Presidente de Estados Unidos, la prensa internacional hace su primer análisis de la devastación de la franja de Gaza tras la retirada de las tropas israelíes. El Washington Post, describe la tranquilidad en la segunda noche de alto de fuego en el territorio palestino, mientras los equipos de rescate luchan para recuperar los cadáveres de las víctimas del conflicto entre Israel y Hamas, entre ellos los de la familia al-Samuni, un clan extendido que fue aniquilado tras ser trasladado a un edificio que posteriormente fue bombardeado por las fuerzas israelíes.

Mientras tanto, al otro lado de la frontera, la mayoría de los alumnos del sur de Israel vuelven hoy a la escuela tras el aparente cese del lanzamiento de cohetes desde Gaza. Un portavoz del municipio de Ashkelon explica al Jerusalem Post que no será una tarea fácil dado que los centros escolares no cuentan con grandes defensas pero que por el momento intentarán volver a la normalidad. Haaretz, por su parte, publica las críticas del político de derechas, Avigdor Lieberman, quien afirma que el ejército israelí no ha cumplido sus objetivos en Gaza y que la ofensiva sólo ha servido para fortalecer el papel de Hamás en Oriente Medio. Según el dirigente, dentro de un año los misiles de Hamás podrán alcanzar la capital, Tel Aviv.

Según La Repubblica, Hamás no ha tardado en volver a amenazar a Israel. Para el grupo terrorista, la muerte de más de 1.300 palestinos no le impide declarar la 'victoria' en el conflicto y en afirmar que se empeñará en su misión destructiva, y aún más si Israel no se retira en el plazo exigido, un proceso que en la práctica se ha acelerado con tal de completarse a tiempo para la ceremonia de Obama. Por otra parte, el diario italiano informa sobre las investigaciones del personal de la ONU que afirma haber localizado trazas del fósforo blanco que supuestamente habrán utilizado las tropas israelís.

En España, el embajador israelí, Raphael Schutz, ha vuelto a cargar contra los políticos españoles, en este caso los del tripartito catalán en las recientes manifestaciones antiisraelíes en las que han aparecido pancartas, lemas y otras manifestaciones antisemitas.

Respecto a la futura situación política en Gaza, el líder palestino, Mahmoud Abbas, ha propuesto un gobierno de coalición entre su agrupación, Al'Fatah y los terroristas de Hamás, según informa Le Figaro.

lunes, 19 de enero de 2009

Nervios y esperanza

El diario, Haaretz, apoya en su editorial la decisión del gobierno israelí de parar la ofensiva en Gaza. Según este periódico, Israel ha conseguido todo lo que está en sus manos, y mantenerse más tiempo en la franja supondría un castigo inútil a la población palestina, por tanto, el ejército debe abandonar el terreno del conflicto lo antes posible y el gobierno reforzar los esfuerzos diplomáticos por conseguir una paz duradera. La situación seguirá siendo inestable siempre existiendo la posibilidad de incidentes aislados de violencia por parte de Hamás, pero según Haaretz, sería un error que Israel permitiese que estos grupos ejerzan un veto sobre el alto el fuego, y por tanto debe ejercer contención.

Mientras la Unión Europea y la Liga Árabe unen fuerzas para ofrecer ayuda humanitaria al devastado territorio de Gaza, en los pueblos del sur de Israel más afectados por los lanzamientos de los cohetes de Hamas durante los últimos ocho años, el alivio por el final del conflicto se mezcla con nerviosismo y temor de que una tregua no sirva para parar los ataques de los extremistas. El Jerusalem Post transmite la opinión de los residentes del pueblo de Sderot, que muestran escepticismo y cansancio después de que tantas otras promesas de alto de fuego no se hayan cumplido.

Los efectivos del ejército, por su parte, expresan satisfacción y alivio de poder, por fin, salir de la franja, muchos de los cuales llevan más de un mes fuera de casa. De todas formas, varios medios y bloggers nos recuerdan uno de los objetivos que no se han conseguido: el regreso del soldado israelí, Gilad Shalit, que se mantiene en cautiverio tras su secuestro por terroristas de Hamas. Aunque preferirían no tener que regresar a Gaza, los soldados israelíes siguen expresando la voluntad de volver si Hamas no cumple las condiciones del alto de fuego o si se renuevan los ataques contra Israel.

El diario francés, Le Figaro, describe los esfuerzos de Hamas de volver a establecer su autoridad sobre Gaza, tan debilitada como resultado de los ataques. Según este periódico, el primer objetivo de Hamas es intentar demostrar que la ofensiva ha sido inútil y que siguen controlando el territorio palestino. Como primer paso, han enviado policías para limpiar los escombros de las carreteras y para coordinar la circulación del tráfico en las áreas más afectadas por los bombardeos.

Mientras tanto, Israel redobla sus esfuerzos por salvar lo que se puede de su imagen en el exterior, que ha sufrido un duro batacazo las últimas semanas como consecuencia del gran número de bajas entre los civiles palestinos. Parte de este esfuerzo será online: El gobierno israelí ha empezado a reclutar un ejército de bloggers multilingues para contrarrestar los comentarios que se publiquen en los medios y blogs antiisraelíes. Se abre un nuevo frente en los conflictos del siglo XXI: Internet y las redes sociales; y uno de los primeros objetivos de Israel será mitigar las percepciones falsas que se tiene sobre su país en Europa, y especialmente en España.

domingo, 18 de enero de 2009

Llega la tregua, primero por la parte israelí

Esta mañana pasó una de dos cosas, en función del periódico que lees. Según El País, Israel atacó el norte de Gaza apenas seis horas después de declarar una tregua unilateral. En cambio, para los lectores de The Guardian, es Hamas el que sigue lanzando cohetes contra el sur de Israel, algo que no nos debería sorprender porque la organización terrorista en un principio se negó a sumarse a la declaración israelí. Vale la comparación porque ambos son diarios de centro izquierda y bastante críticos con la operación israelí, pero una cosa es ser crítico, y otra es abandonar la razón con tal de defender una posición ideológica e inamovible.

Al líder de Hamás, que no vive ni en en Gaza, ni en Israel, sino en Siria, no le parece, de momento, importar que el conflicto dure un poquito más, porque al fin y al cabo, sólo morirán algunos palestinos, y eso le servirá muy bien como propaganda, y aún más cuando medios como El País y Público siguen ideológicamente empeñados en culpar a Israel incluso de las acciones del que sueña con ser su verdugo.

Haría falta una investigación más profunda sobre las causas de los prejuicios antiisraelíes de una gran parte de la izquierda europea. En el caso de España es aún más preocupante, porque el gran propulsor de la conspiración judeomasónica fue un tal Francisco Franco, pero ahora es la izquierda que busca por debajo de las piedras con tal de demostrar que el mundo está controlado por un ilusivo lobby judío. En Facebook, se han creado grupos, de gente de la izquierda liberal que reivindica la causa de defender la democracia israelí, de todas formas, tienen todavía un escaso seguimiento.

Gian Antonio Stella, de La Repubblica, nos ofrece un interesante análisis del antisemitismo en la izquierda europea. El periodista cita al historiador de la Universidad de Venecia, Gadi Luzzatto Voghera, quien afirma en el libro, "El antisemitismo de la izquierda", que el mito del judío capitalista, rico e usurario entra en el imaginario de cierta parte de la izquierda en la segunda mitad del siglo XVIII y nunca se ha eliminado del todo. Stella cita a Piero Fassino, para afirmar que presentar a Israel como un país agresor, militarista, o incluso 'fascista'-, como ha sido el caso en algunas de las recientes manifestaciones islamoizquierdistas de Madrid-, es tan rídiculo como negarse a reconocer que Israel es una sociedad democrática. Termina citando a Adriano Sofri quien rechaza la ambigüedad de un sector tan grande de la izquierda y a continuación afirma que "no podemos confiar en Europa, y aún menos amarla, si no amamos al Estado de Israel y a su pueblo diverso, valiente, y a la vez asustado. A todo el pueblo, y no sólo a la admirable minoría de pacifistas, de reservistas objetores de conciencia, los que conviven con los árabes israelíes y palestinos, las mujeres que defienden la vida y otro tipo de coraje, los intelectuales que honran la verdad y no la someten al concepto de una nación..."

pd. A punto de publicar este post, veo que Hamas ha anunciado un alto el fuego, con la condición de que Israel salga del territorio dentro de un plazo de una semana. Ya veremos si ahora cooperan para establecer unas condiciones de seguridad que hagan posible una retirada israelí y una paz duradera.

sábado, 17 de enero de 2009

Se acerca el final, pero siguen faltando garantías

La mayoría de los medios nacionales e internacionales inciden en la proximidad de un alto el fuego en Gaza, aunque todavía quedan dudas sobre la forma en la que se llevará a cabo, así como las condiciones que tanto Israel como los terroristas de Hamás estarían dispuestos a asumir. Mientras tanto, se mantiene la brecha entre la opinión de las autoridades palestinas en Gaza (si es que alguno sigue allí), y el liderazgo de Hamás, que reside en la capital de Siria, Damasco, y que según La Vanguardia, 'continúa desafiando a Israel, pese a los daños sufridos por la organización'. Los portavoces de Hamás en El Cairo han presentado objecciones a la iniciativa mediadora del gobierno de Egipto, de todas formas siguen sin rechazarla en términos generales. Según varios medios, entre ellos el Washington Post, el Presidente de Siria, Bashar Hassad, históricamente hostil a cualquier negociación con Israel, se muestra dispuesto a cooperar con Estados Unidos, pero no si esa cooperación impide que su país mantenga sus buenas relaciones con Irán.

A pesar de los esfuerzos diplomáticos, sigue pareciendo lejana la posibilidad de encontrar un acuerdo que satisfaga a ambas partes, que garantice la seguridad de Israel, y que permita ameliorar la situación en Gaza de manera que pueda haber una paz duradera. Según El País, el Gabinete de Seguridad de Israel tiene previsto votar a favor de la propuesta para detener la ofensiva militar en Gaza, de todas formas, Hamás no estaría dispuesto a dejar las armas incluso ante un alto el fuego unilateral del país hebreo. La Ministra de Exteriores israelí, Tzipi Livni, por su parte, parece haber alcanzado un acuerdo en su visita a Washington para acabar con el suministro de armas a través de los túneles entre Gaza y Egipto. Según el Washington Post, una posible solución se encontraría en la construcción de una barrera subterránea en la frontera.

El acuerdo definitivo se firmará el domingo en Egipto, según nos informa La Repubblica. La Vanguardia, de todas formas, nos señala otros aspectos todavía por confirmar: Israel desea que el alto el fuego sea indefinido, mientras los terroristas de Hamás no quieren que se extienda durante más de un año. El periódico catalán también cita al diario Israelí, Haaretz, segun el cual el primer paso de Israel tras la declaración del cese de fuego será abrir los pasos fronterizos entre Israel y Gaza para permitir la entrada de ayuda humanitaria.

Por el momento, sigue la ofensiva israelí, así como los ataques de Hamás a territorio del sur de Israel. El Jerusalem Post nos informa del lanzamiento de cohetes causando 6 heridos, dos de ellos graves entre civiles israelíes en Beersheba.

viernes, 16 de enero de 2009

La posguerra

Mientras prosiguen las negociaciones para que cese el fuego en la franja de Gaza, empieza el debate acerca del futuro del territorio palestino. Está claro que una de las principales preocupaciones de Israel, ha sido el de acabar con la capacidad destructiva de Hamás, y de demostrar, mediante la fuerza, a los que sueñan con la destrucción de Israel, que no tienen ninguna posibilidad de alcanzar sus objetivos, y que si siguen lanzando cohetes sobre la población civil israelí, el ejército hebreo tiene la capacidad y la voluntad de responder, y si es necesario, con 'desproporción'.

De todas formas, otro temor clave, y probablemente la principal razón por la que Israel ha actuado en una ofensiva de alto riesgo y de cuestionable eficacia, y con el 'casi' apoyo del mundo árabe-, a veces dicen menos las palabras que los silencios-, es que Gaza se convierta en una especie de anexo de Irán capaz de convertirse en base para el peor fundamentalismo islámico y un nuevo factor de inestabilidad en la región. Ni Jordania, ni Egipto, ni Arabia Saudí, quieren que el Presidente de Irán, Ahmud Ahmadineyad, alcance su sueño de extender su poder y influencia por todo Oriente Medio. En este sentido, al margen del enorme sufrimiento en ambos lados de este conflicto, Israel hace el trabajo sucio- y asume la culpa y la responsabilidad, siempre ha sido así-, en una ofensiva que desearían tanto Europa como Estados Unidos, pero que no pudieron ejecutar después del desastre de la Guerra de Irak, que ha reforzado la oposición de sus respectivos votantes a cualquier posibilidad de ampliar aún más el campo de batalla en Oriente Medio.

Pues, si con este duelo Israel logra acabar, al menos en parte, con el tráfico de armas entre Egipto y el territorio controlado por Hamás, y se acuerda la presencia (ya veremos si Hamás permite que dicha presencia sea permante) de monitores internacionales para controlar el cumplimiento de los acuerdos de paz, el éxito aún no estaría logrado si a continuación fueran los iraníes los que se colocaran la medalla de la reconstrucción en Israel. En algunos medios se ha sugerido que una manera de alcanzar este objetivo sería mediante la canalización de dinero a través de Al Fatah para ayudar a este grupo palestino moderado a recuperar su prestigio en Gaza. De todas formas, según comenta el editorial del Jerusalem Post, la continuada corrupción y su demostrada ineficacia a la hora de administrar Gaza hace pensar que ésta tampoco sería la mejor solución.

Por muy necesario-, que no digo 'justo'-, que haya sido esta campaña bélica, la imagen internacional de Israel está ahora por los suelos, y tardará tiempo en recuperarse. El Ministerio de Exteriores israelí, mientras tanto, ya está preparandose para un final de la Guerra tras la cual iniciará otra batalla en dos frentes para transformar esta imagen negativa en occidente, y para participar en el proceso de reconstrucción de Gaza de manera que las nuevas generaciones de palestinos no deseen con aún más pasión acabar con Israel. No será el único país en mover ficha. Los Emiratos Árabes Unidos ya han demostrado su voluntad de colaborar, todo con tal de evitar que Irán se gane la medalla de la reconstrucción entre la población de Gaza, de todas formas el primer reto después de que explote la última bomba, será gestionar este proceso de manera que se logre una paz duradera, y el mínimo de esperanza para el futuro de Oriente Medio.

jueves, 15 de enero de 2009

Hamás busca un alto el fuego, de un año

Al parecer, Hamás estaría dispuesto, en principio, a aceptar la propuesta egipcia de alto el fuego en el conflicto de Gaza. La decisión se toma tras duras negociaciones y una fuerte división entre los líderes palestinos en Gaza, por un lado, y por otro, el jefe absoluto de Hamás, que vive lejos del lugar del conflicto, en la tranquilidad de la capital siria de Damascus, y sus padrinos políticos en Siria y los demás países árabes, que llevan tiempo presionando para que continúe el conflicto. Sin embargo, en la propuesta que quiere aceptar Hamás, la banda terrorista se limita a comprometerse a respetar el alto el fuego por un año, algo insuficiente para los israelíes que tras tanta violencia buscan una victoria que garantice un final permanente a los ataques de Hamás con cohetes al sur, y ahora también a algunos pueblos del norte de Israel.

Tampoco parece haber consenso dentro del gobierno israelí: Por una parte, el Primer Ministro, Ehud Olmert y el líder de la oposición, Likud, Benyamin Netanyahu, mantienen una postura de 'halcón' y quieren continuar el conflicto hasta que hayan cesado completamente los ataques de Hamás y se logre poner fin al tráfico de armas entre Egipto y el territorio ocupado palestino. Y por otra, el Ministro de Defensa, Ehud Barak, y la Vice-Primera Ministra, Tzipi Livni, estarían a favor de terminar el conflicto ahora con vistas a unas elecciones en la que Livni es candidata del partido gobernante, Kadima. Los medios israelíes empiezan a cansarse y ponen en cuestión el juicio del primer Primer Ministro israelí que se ha lanzado a dos guerras en un sólo mandato. En cambio, también en Haaretz, el columnista, Israel Harel, defiende la necesidad de retrasar las elecciones para poder llegar primero a una solución satisfactoria al conflicto sin que se entremezclen los objetivos electorales.

La oposición también crece en la comunidad judía fuera de Israel. Martin Varsavsky, empresario y blogger de orígen judío, ha publicado una entrada en la que expresa su indignación por la actitud de Israel en este conflicto y se preocupa de que puede tener consecuencias nefastas para la seguridad del país hebreo a largo plazo. Sin embargo, otros blogs nos recuerdan los objetivos expresados por Hamás de eliminar por completo no sólo el Estado de Israel, sino de exterminar a toda la población judío. Según éstos, no se puede conseguir la paz hasta que no se haya eliminado por completo la capacidad operativa de Hamás.

El jefe de Al Qaeda, Osama Bin Laden, parece dar la razón a estos últimos en su última declaración, publicada por el diario italiano, La Repubblica, en la que ataca a sus 'enemigos' en el mundo árabe que están dispuestos a negociar un fin de las hostilidades, y llama a un yihad total contra Israel.

En La Vanguardia, se publica una entrevista con el embajador israelí en España en el que éste expresa, por un lado, su satisfacción por el papel del gobierno socialista en mediar en el conflicto, y por otro lamenta que algunos sectores de su partido hayan optado por manifestarse y por acusar a los israelíes de 'genocida'.

martes, 13 de enero de 2009

Más víctimas, mayores tensiones

La cifra de víctimas en Gaza alcanza los 900 muertos y 4.100 heridos, nos informa el periódico italiano La Repubblica. Mientras tanto aumentan las divisiones en el seno del gobierno israelí respecto al mejor momento para realizar una retirada. Por un lado, el Primer Ministro, Ehud Olmert, sigue rechazando las llamadas de la comunidad internacional a un alto el fuego, y por otro la Vice-Primera Ministra, Tzipi Livni, y el Ministro de Defensa, Ehud Barack, expresan sus dudas respecto a una posible ofensiva por tierra en el corazón de la Ciudad de Gaza. Los medios israelíes, que en los últimos días han demostrado que incluso en tiempos de guerra caben las reflexiones críticas, y en ocasiones muy críticas al desarrollo del conflicto, mantienen la preocupación por la hostilidad de los medios europeos ante las razones esgrimidas por el gobierno hebreo, aunque el Jerusalem Post mantiene la línea dura de que no quedaba alternativa a la ofensiva militar, y que de no haber actuado, la situación sólo hubiera empeorado las perspectivas de un eventual proceso de paz liderado por Barack Obama.

El gobierno israelí ha redoblado sus esfuerzos en la guerra mediática, y ha invitado a Joe el Fontanero-, sí, el mismo Joe de la campaña de John McCain-, a visitar a los pueblos del sur de Israel, para que él mismo vea el sufrimiento de la población israelí por los continuos bombardeos de Hamás. Según Joe, a los medios israelíes lo que les falta es suficiente patriotismo.

Pero en el décimo octavo día del conflicto, la situación cada vez más dramática en la franja de Gaza, las tensiones provocadas no sólo con el mundo árabe sino en las relaciones de Israel y sus aliados europos, así como el rebrote de antisemitismo en Europa y Estados Unidos, dan a pensar que por muy justificada que fuera la reacción inicial de Israel, ya ha llegado el momento de buscar una salida.

El francés, Le Monde, nos informa de la condena del Presidente Nicolas Sarkozy al ataque del domingo con nueve cócteles molotov a una sinagoga parisina, y el italiano, Corriere de la Sera, publica un interesante artículo de Angelo Panebianco en el que analiza los cambios en las esquemas que guiaban a la opinión pública europea en torno a Oriente Medio. Según el periodista, hasta los años 60/70 los europeos más próximos a las ideología soviética se simpatizaban más con la causa palestina, al percibir a Israel como un ejemplo de imperialismo norteamericano. Posteriormente, con la crisis de petróleo, aumentaría la necesidad de llevarse bien con el mundo árabe y perdería terreno la relación con el país hebreo. En cambio, ahora a principios del siglo XXI se incorpora un nuevo elemento al conflicto con el auge del fundamentalismo islámico, de manera que hoy en día las posiciones a favor y en contra de Israel pueden medirse también en base a razonamientos de naturaleza religiosa.

De todas formas, las tensiones no son sólo externas. El Parlamento israelí acaba de prohibir la participación de dos partidos árabes en los próximos comicios después de que un diputado del partido, Pacto Democrático Árabe, arrojara a su colega de la formación centrista, Kadima, las palabras, "¡Tú bebes sangre de los palestinos, eres un racista!"

El jefe de gobierno del grupo terrorista Hamás, Ismail Haniye, ha afirmado, según La Vanguardia, que trabaja en dos frentes, y una es la política. Parece que ha habido progresos en la mediación de Egipto, aunque a día de hoy el final del conflicto sigue pareciendo más lejano que nunca.